El le demostró que los detalles que consideraba defectos eran los que le hacían especial, Que era una chica común, pero no cualquiera, que era suya. El hizo que el blanco y el negro se volviesen color cuando estaban juntos. Le canto al mundo entero que su amor era lo primero y que a su lado podía vivir la vida como si estuviese en el cielo. Deseaba sentir el calor de su cariño así de cerca una y otra vez, sin cansarse nunca de su olor.
Pero de pronto la realidad cambio. Y ella comprobó que no todos
los hombres son iguales, que algunos mienten mas y mejor que otros…
que la vida es una rueda que gira y gira y te devuelve todo lo que
das algún día. Que el amor igual que aparece se va, dejándote
clavada en una soledad como un día gris. Que el calor de su cariño
permanecerá por un tiempo, pero su olor desaparece en un par de
días. Que ellos son expertos en cumplir promesas que deshacen en un
abrir y cerrar de ojos. Aunque en este caso, los dos rompieron su
promesa.
El le pidió que no le volviese loco y ella lo hizo.
Ella sin embargo le hizo prometer que no le romperia el corazon y
el lo hizo.
Fue bonito mientras duro, lucharon por un difícil amor, y como
no, les inundo de dolor. Ella odiara dormir, odiara los días en los
que el no este allí porque su cama sera el doble de grande. El
odiara no verle en un tiempo, no poder sonreirle ni acariciarle. Y es
que ambos rompieron su promesa de no enamorarse. Aunque hoy en día
uno de los dos ya no lo este.